domingo, 11 de junio de 2017

La crisis de los 29

Una semana antes de mi viaje a Santiago, me vi en la necesidad de ir al médico y obligarlo a que me recete algo totalmente efectivo para los síntomas de gripe que tenía por esos días. Una vez en consulta, sugiero al sexagenario médico prescribirme una inyección que me permitiera estar perfecta para mis días de turismo y noches de fiesta en Santiago. Coincidentemente mi médico también tenía un viaje programado, pero a un lugar con bastante más grados por delante. Es gracioso, pero a veces siento que la vida se encarga de juntar a los viajeros en impensables paradas.

Esa noche acudí al centro médico rogando encontrar a una piadosa enfermera, que con amor y delicadeza, pudiera introducir aquella aguja en mi acongojado pero firme (todavía) trasero. Me acerqué al mostrador a registrarme como paciente. La enfermera, cumpliendo con el protocolo, procedió a preguntar mis generales de ley, edad? Veintioc...veintinueve. Como si no fuera suficiente tortura imaginarme la aguja ingresando en mi nalga derecha, acababan de recordarme que hacía semanas atrás había cumplido veintinueve años y que como si tratara de un número de mal augurio, este había traído tristezas y lágrimas por doquier. Ese día, recuerdo haber regresado casa pidiéndole a Dios que me dieran el valor, el coraje, el aguante y abstinencia sexual necesaria para ponerle fin mi relación sin nombre. 

Cuando era niña pensaba que a los 29 sería una profesional exitosa, con un trabajo estable, un acomodado sueldo y un lindo novio deseoso de hacerme su esposa. Con el pasar del tiempo, la idea del éxito se relativizó, me aterra pensar en permanecer más de tres años en un mismo empleo, todavía no me acerco al sueldo acomodado y estoy más sola que un hongo.

Durante estos últimos años he reparado en lo doloroso y hasta estresante que puede significar para una mujer estar sola a esta edad. Parece increíble como algo que disfrutaste tanto años atrás hoy se convierte en tristeza pura, al punto de aceptar situaciones y cualquier tipo de relación, o lo que sea que se le parezca, que mitiguen tus ansias de cariño y compañía. Pareciera que con los años encontrar el equilibrio emocional es una lucha constante. La peor de las batallas, por qué se trata de pelear contra ti cada para ser feliz.

Tuve la suerte de irme lejos de Lima y alejarme de mi tormento justo en el momento exacto. Para una nerd como yo, no hay mejor remedio para la tristeza con nombre de hombre que un par de libros, lecturas, exámenes y viajes no puedan curar. Me gustaría decir que toda mi ansiedad y mis penas de soledad se esfumaron a penas llegue, pero no fue así. Mis días lejos de Lima fueron un reto además de académico, emocional. Intentar mejorar mis ánimos, dejar de llorar y volver a ser la chica sonriente que soy era algo que pensaba cada día al levantarme y al acostarme. Pero mientras más son tus ganas de salir del hoyo más son las ganas de la vida de regresarte a el. Recuerdo un día haberme dormido pidiéndole a Dios que aleje a este personaje de mi,  es decir, ya estábamos lejos, pero que no me permitiera saber de su existencia al menos durante mis días allá. Desperté contenta a pesar de los dos grados de esa mañana y clin! 3 mensajes de el...


Esta historia continuara.

sábado, 13 de mayo de 2017

El método Hobbes.

Durante los últimos días las bromas sobre mi profesión han sido recurrentes, y es que a veces la gente no entiende que finalmente si decidiste estudiar una u otra carrera es por que tu perfil, personalidad, carácter o actitudes resultaban ser más a fines con aquello a lo que dedicarías toda tu vida o al menos gran parte de ella.

"No seas negativa", "no llames a la mala suerte" han sido las frases que con mas frecuencia he venido escuchando desde mi tortuoso cumpleaños número 29, desde que compartí con las personas más cercanas, tres eventos que durante los últimos 3 meses se han robado el protagonismo de mis pensamientos, llantos, emociones, dolores de espalda, cabeza y un par de malestares físicos más. Dos de estos importantes asuntos relacionados con el mundo académico y que por su naturaleza resultan de  suma relevancia para mi tan neonata carrera abogadil y el otro asunto... ay el otro asunto... totalmente alejado de las canchas juridicas y más bien relacionado con las dificultades emocionales que encuentra una casi treintañera limeña en su intento de sumar a alguien en su larga relación consigo misma.

Ponerse en el peor de los escenarios y encontrar una solución de llegar a el es lo que aprendes en el ejercicio del derecho, evaluar tus opciones y ver los puntos a favor y en contra en cada una de las posibles situaciones pasan a ser cosas de la vida diaria y por ende naturales, tanto que terminas aplicando esta formula a tus relaciones con amigos, familia y pareja o lo que sea que se le parezca. Y es que pensar en un plan B no es una cuestión de negatividad sino mas bien de previsión. Previsión al fracaso, a la perdida e incluso al sufrimiento.

Al querer hablar o mejor dicho escribir al respecto, me es inevitable recordar la escena de Sex and the City en la que Miranda Hobbes, debe decidir si dar una segunda oportunidad a su ex pareja, por lo que luego de hacer una lista de puntos a favor y en contra de retomar su relación con Steve Brady, sale a su encuentro en el puente Brooklyn, sellando con un beso su reconciliación. Mi historia no incluye una infidelidad, una reconciliación, un puente Brooklyn, ni siquiera la certeza de estar en medio de una relación de pareja. Después de un par de meses de estar saliendo con este chico, caigo en la cuenta de estar enfrascada en una relación que no lleva nombre, pues pese que a todo empezó como algo muy relajado, el pasar del tiempo ya ha causado algunos estragos en mi equilibrio, pero sobre todo en mi ego, que si bien no llega hasta la estratosfera, se encuentra en una posición privilegiada, posición desde la que me ha impedido hablar con claridad, espero, hasta mañana.

Me detengo a pensar en mi lista de pros y cons y reparo que necesito otra hoja para seguir enlistando los puntos en contra, en caso de tener algo más que una relación sin nombre con este chico. Por ejemplo, realmente tiene la capacidad de mantener una conversación fluida como me gusta?... ya chicas no me maten, pero quienes me conocen saben que a veces puedo ser una parlanchina, por lo que es importante que quien sea mi compañero tenga esta virtud. También me es inevitable imaginar si será capaz de continuar pensando que soy un ser normal luego de conocer detalles de mi "particular" familia, vamos, no estoy buscando el amor de mi vida, pero sí alguien con temple para entender que hay ambientes hostiles en los que la vida decidió ponerte y no tuviste elección, y que eso no te define. Además, podrá aguantar que simplemente quiera estar en silencio viendo una peli o estar en casa leyendo o escribiendo un post como este sin su compañía o mejor (peor) que quiera viajar sin el. Algo más simple, soportará mis eructos en la mesa y mis ganas de no usar los cinco tenedores y aplicar todo el Manual de Carreño cuando estoy en casa?. Entenderá que prefiero dormir temprano los fines de semana para levantarme el día siguiente a correr para poder llegar a la media maratón,  porque a diferencia de el yo SI hago deporte?. Podrá tomar con naturalidad que voltee a ver a un hombre guapo cuando voy con el por la calle? No me juzguen que la belleza esta para ser apreciada, pero no para tocar cuando se esta en pareja. Podrá tomar de forma relajada que tenga más amigos hombres que mujeres y que estos me traten con cariño?, que converse raramente con mis exs?, que cuando vayamos a alguna reunión donde no conozca a nadie haga amistades rápidamente, porque yo SI tengo habilidades sociales?, Comprenderá mi cara de asco cuando me invite a algún concierto de Reik, Camila, Gianmarco, Ed Sheeran, porque a mi me gusta el rock, metal, reggaee y por ende ir al concierto de Linkin Park o Korn SI me haría el ser mas feliz del universo? y lo más importante tendrá el coraje y la hombría de darme ánimos cuando le cuente que algún proyecto personal no salio como lo esperaba y acepte ser mi soporte emocional por convicción propia?

La lista podría seguir, pero cuando la decisión esta tomada, sobran razones.